Peregrinaje . Reflexiones
Para dar comienzo al peregrinaje es necesario traspasar portales,
que traspasan estados
que traspasan niveles, ascendiendo, ascendiendo…
Y andando caminos pedregosos, llegar a la fuente de la vida.
Encontrarse con el fluir de las energías femenina y masculina sin pausa.
En constante renacer, resurgir.
Principio y fin.
Lo que nace se une a lo que muere y vuelve a surgir con más fuerza.
Desde allí dirigirse al origen para contemplar la inmensidad
y la luz que proyecta el fuego
fusionándose con la inmensidad y luz de la propia interioridad.
Volver a la fuente, siempre retornar a la fuente.
Intencionar el reencuentro.
Continuar el camino iniciado, elevar el deseo, purificar el deseo y no olvidar elevar el cuerpo.
Llevar la paz en uno y llevarla a los demás.
La real sabiduría está en el fondo de cada conciencia,
como el amor verdadero está en el fondo de cada corazón.
Meditar en profundidad y en sincera conexión con el fin y el principio.
Uno es todo.
Todo es uno.
Tres en uno.
Pasado, presente, futuro.
Nada, todo, YO.
UNO ES TRES.
Observar el Axis Mundis, conectar cielos e infiernos.
Transfiguración de la realidad que se refleja.
¿Qué es lo real?
Camino al Mirador hay un descanso esperanzador.
Mirador para mirar, observar el paisaje externo, el paisaje interno y experimentar el límite mental.
Entonces, absorver la luz de los cielos infinitos y la fuerza de todo lo existente.
Volver al mundo, con la frente (ideas) y las manos (acciones) luminosas.
Patricia Lacolla
Parque de Estudio y Reflexiòn Carcarañá, 23/02/2014
En base a notas tomadas durante la peregrinación realizada junto a varios amigos
en el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas el 14 de octubre de 2013
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