Paisajes inmensos
amplían paisajes internos.
Altas cumbres
resonando al unísono
en el conjunto
de hacedores peregrinos.
Tierra espesa,
reseca, gredosa,
sobre la arenisca
de volcanes dormidos.
Querer transformar
nos impulsa al destino,
de crear un Ser de barro
en las entrañas del equipo.
Como a un Dios
legendario y amado
lo lavamos y acariciamos
dejándolo puro
para que en nuestras manos
nuestra impronta
se convierta en su signo.
Y ante la voz melodiosa de Orfeo
nos reconocimos almas brotantes,
de la grande alma del mundo,
volviendo al seno de luz.
Enero 2016
