Salgo de dar una clase al mediodía y mientras hacía tiempo para ir a dar otra, decido sentarme a almorzar en vez de comer 3 empanadas al paso.
Entro a un chino por peso que tiene mesas y cuando me voy a sentar veo que hay una cucaracha recorriendo la silla en la que me iba a sentar.
Atiborrada de cosas como estaba (bolso, plato, vaso, botellita de agua...), prefiero sentarme en la silla de enfrente en vez de hacer cualquier cosa que tuviera que ver con interactuar con el blatodeo...
Entonces me siento en la misma mesa, pero del otro lado. Ahora quedo mirando hacia la puerta que da a la cocina y de espaldas a los mostradores donde ponen las bandejas con comida.
Ahí estoy comiendo, cuando sale de la cocina un grandote bien alimentado con guantes térmicos y delantal, llevando una bandeja humeante con algo que no alcanzo a ver en ese momento pero se veía bien caliente.
Cuando está por rodear la mesa en que me encuentro ubicada, se resbala/trastabilla y se desploma exactamente al lado de la silla habitada por el fósil viviente. Con lo cual las milanesas de berenjena (que ahora veo en todo su esplendor) caen en su mayoría sobre dicha silla y otras en el piso; además si me hubiera sentado en esa silla, parte de la osamenta del sutil chef en su grácil despliegue hubiese golpeado seguramente mi cuerpo y se habría generado un efecto dominó que ya no puedo representar...
Quizás terminábamos todos rodando en la vereda con chino y todo!
En fin... ¡Gracias Periplaneta americana!
Nota: La cucaracha tiene conductas emergentes... la mente humana también.